Los demandantes de Santiago apóstol
Como
una muestra de fe y devoción, cada 29 de junio, cientos de demandantes acompañan a la
milagrosa imagen de su santo patrono Santiago, en la demanda mayor o demanda de la
montaña, una antiquísima tradición católica que da apertura a las fiestas patronales
que se celebran en Jinotepe en honor al apóstol.
Doña Gladys María Rodríguez y Doña
Clemencia Acevedo Medrano toman un descanso luego de la salida de la demanda mayor.
A
las cuatro de la mañana, aún cuando las calles de Jinotepe estaban a oscuras,
salió de su casa para escuchar la santa misa, luego, se quedó en la parroquia,
por rato, contemplando la imagen de Santiago en su altar.
“Yo
creo en Dios y en el patrón Santiago, porque todos los milagros que le pido, él
me los ha concedido” advierte Doña Clemencia Acevedo Medrano.
En
su mochila, lleva lo básico, procurando poca carga para poder resistir el
recorrido: hamaca, medicamentos, plástico, una lámpara, baterías, cobija, toalla
y tres mudadas.
Esta
promesante tiene diez años de acompañar a Santiago en su recorrido “por la
montaña”, pues a él le debe un milagro de sanación cuando le dio tétano. Pidió
por su salud al santo, e hizo el voto de que iba a pagar la promesa, mientras
esté viva y Dios le de fuerza para hacerlo. “Ya estoy bastante avanzada de edad
y todavía me falta” señala.
Lo
más duro en esta cruzada, según su experiencia, es alcanzar lo más alto de los
cerros y la cruzada de los ríos, más cuando está lloviendo. “Pasamos los ríos hasta el pecho, y a veces
nos pasan los hombres chineadas. Para la dormida hacemos casas de campaña en el
monte, llevamos plástico, hamacas y ahí nos acomodamos, debajo de los riendazos
de agua”.
Imagen milagrosa
“Yo
desde anoche deje todo preparado, mi mochila, mi hamaca, mi plástico y mi
lámpara” refiere Doña Gladys María Rodríguez.
Luciendo
una pañoleta roja, que usa para capearse de la inclemencia del sol, su camiseta
gris oscura con la imagen de Santiago apóstol y unas botas Caterpillar color
amarillo, nos cuenta que tiene veintiún años de acompañar a Santiago en su
peregrinación de la demanda mayor.
Fue
una promesa que hizo su madre a la imagen milagrosa, cuando a ella – Gladys –
le pronosticaron un cáncer de matriz. “Mi mamita le pedía a él, a Santiago. "Si
es tuya - le decía - llevátela, y si es mía dejámela. Pero se la llevó primero a
ella y a mi me dejó", refiere.
Recuerda
que para entonces su hija, que hoy tiene 48 años, tenía apenas seis. Por su
edad avanzada, cada año le es más difícil realizar esta cruzada. “Es bastante
pesadito ¿para qué? – parece cuestionarse así misma – más la subida del cerro
del Chagüite. Sin embargo, al pacito, ahí vamos”
Más
que la subida del cerro del Chagüite lo que más le preocupa es el alimento, hay
bastante repartición de comida, sin embargo para ella “es difícil agarrar algo”
entre el tumulto de promesantes.
“Llevamos
nuestros centavitos para comprar la tortilla, la cuajada, los frijolitos, así…
y comemos rosquillitas cuando nos dan, con el cafecito negro” aclara doña
Clemencia que la acompaña mientras descansan.
Tradición familiar
Pero
esta vez Doña Gladys no viene sola, la acompaña, de momento, su hija Ericka Vanesa Reyes y su
nietecita María Santiaga Reyes de 2 años y medio. Erika y la pequeña María
Santiaga seguirán al santo patrono mientras se acerque a algunos poblados como Güisquiliapa, La Conquista
y El Abra.
Ellas
también cumplen promesa. “Me miré mal en
el parto y a ella (la niña), me la tuvieron en el neonato” refiere Ericka. Recuerda que los doctores le decían que la pequeña
María Santiaga no iba a sobrevivir, mientras ella, al lado de la cuna, se
aferraba a una “estampita” de Santiago apóstol. “En mi malestar la perdí (la
estampa) y cuando me iba recuperando, la estampita me apareció en la mano”.
Motivados por fe
Gerardo
Antonio González, salió de su casa en Santa Teresa, a las dos de la mañana.
Antes, debía pasar por una vela de Santiago, para trasladar la imagen a la
iglesia. “Te
motiva primero la fe en Dios, después los compromisos que uno va adquiriendo
con el santo”
La
promesa de González data desde la guerra de los años 80 cuando tuvo que ir a
los frentes de guerra. “Promesa de mi viejita y agradecimiento también de ella”
explica. Hace doce años el retomó la promesa de su madre y desde entonces
acompaña a la pequeña imagen en su peregrinación.
Para
González, lo que más motiva a centenares de promesantes, que siguen a la imagen
es una fe inquebrantable. “Lo que nos mueve y motiva es la fe en Dios y en el
patrón Santiago”
Para
muchos promesantes el momento más emocionante de la demanda mayor es la entrada
que se da cada 12 de julio. Sin embargo, hay otros momentos importantes, como
la llegada de la imagen a Veracruz de Acayo.
Aquí
convergen muchas comunidades por lo que se vuelve toda una fiesta de los
lugareños. Se celebran bautizos, comuniones y hasta casamientos. Los creyentes
señalan también que cuando la imagen llega a Veracruz de Acayo, el fuerte
oleaje del mar descansa.
Para
González uno de los mejores momentos es la vela que se celebra en la comunidad
de Huiste. Es la vela más humilde. Con una cazuelita como de cinco libras de
gallopinto, con un rollo de tortillas, comemos como 500 personas, refiere. Al
subir el cerro de Los Chagüites los lugareños siempre les ofrecen “frijolito
nuevo”.
Carlos Fletes y Edgardo José Cano, demandantes de Santiago
Cientos acompañan la demanda
“Los
primeros años venia por un milagro, pero luego ya esto es como una tradición
que le viene quedando a uno y el deseo que lo tenemos en el corazón, de estar
viniendo” explica Edgardo José Cano.
Él
tiene 11 años de ir a la demanda de Santiago y considera que lo más duro del
recorrido viene después de la salida de La Conquista. “Porque ya ahí vamos en
cerros, quebradas, cruzando ríos, en monte, vos sabes que la montaña es pesada
y es dura”
Cano
refiere que este año fueron 200 los promesantes enlistados, sin embargo, en
medida que el santo recorre las comunidades, se agrega más gente, de manera que
se calcula acompañan a la peregrinación unos 400 promesantes.
Por
su parte Carlos Fletes, que tiene alrededor de 20 años acompañando la demanda,
asegura que verdaderamente es en la salida del municipio de La Conquista en
donde se puede ver la cantidad de promesantes que siguen al santo.
Fletes
considera que este es el momento más emotivo, pues los familiares llegan a
despedir a los peregrinos, y es también la entrada a la montaña. “Lo más duro”.
El
recorrido es riguroso, pero esto dependerá también del tiempo, “cuando llueve
mucho, es por la lluvia y cuando hace mucho sol, es la insolación” dice Fletes.
Pero para este promesante no hay nada imposible más cuando uno pide de corazón a
su santo patrono.


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